Sterling K. Brown, el actor ganador de un Emmy y reconocido superfan de los Lakers, dijo recientemente a NBA.com que "todo es posible" al hablar del techo de su equipo favorito. Es un buen sentimiento. Un sentimiento de Hollywood, incluso. Pero la cruda realidad de la temporada regular de la NBA, y el rendimiento de los Lakers en ella, sugiere lo contrario. "Todo es posible" es una gran frase para un guion de película, no para un equipo que ocupa el noveno lugar en la Conferencia Oeste con un récord de 36-31 al 13 de marzo.
Mira, lo entiendo. Los fans quieren creer. Brown, como muchos de nosotros, recuerda el campeonato de la burbuja en 2020. Ese equipo, liderado por LeBron James y Anthony Davis, parecía dominante. Vencieron a los Miami Heat 4-2 en las Finales, con James promediando 29.8 puntos, 11.8 rebotes y 8.5 asistencias en esa serie. Eso fue entonces. Esto es ahora.
La cuestión es la siguiente: este equipo de los Lakers no ha mostrado la consistencia ni la profundidad de talento de primer nivel para competir seriamente. Han perdido partidos que no deberían haber perdido, como la derrota por 127-117 ante los Sacramento Kings el 6 de marzo, donde Domantas Sabonis anotó 17 puntos, 19 rebotes y 10 asistencias. Han tenido problemas contra otros contendientes a los playoffs de la Conferencia Oeste. ¿Su récord contra equipos actualmente entre los seis primeros del Oeste? Un pésimo 7-15. Eso no es territorio de "todo es posible"; eso es territorio de "tendremos suerte si evitamos el play-in".
Anthony Davis ha sido fenomenal, sin duda. Está promediando 24.9 puntos, 12.4 rebotes y 2.4 tapones por partido esta temporada. Ha sido una bestia en ambos extremos. Pero, ¿podrá llevar a este equipo lejos en los playoffs si LeBron no está en su mejor momento? James, a sus 39 años, sigue registrando números increíbles: 25.3 puntos, 7.1 rebotes, 8.0 asistencias. Pero se ha perdido partidos, y sus ráfagas de dominio son cada vez menos frecuentes de lo que solían ser. Ya no es el hombre de hierro de antaño.
El elenco de apoyo ha sido inconsistente. D'Angelo Russell ha tenido algunas rachas calientes, como su explosión de 44 puntos contra los Milwaukee Bucks el 8 de marzo, anotando nueve triples. Pero también desaparece por períodos. Austin Reaves ha sido sólido, pero no es una tercera estrella consistente. Rui Hachimura ha mostrado destellos, pero su defensa sigue siendo un interrogante. El rating neto de este equipo es apenas positivo, con +0.7, bueno para el puesto 15 en la liga. Para contextualizar, los Boston Celtics lideran la liga con un rating neto de +11.7. Eso es un abismo, no una brecha.
En serio: el techo real de los Lakers, salvo una racha de playoffs completamente imprevista e sin precedentes impulsada por dos de los mejores jugadores de su generación jugando un baloncesto impecable, es la segunda ronda. Tal vez lleguen a las Finales de Conferencia si obtienen un sorteo ridículamente favorable y AD juega como un MVP. Pero incluso entonces, serían grandes desvalidos contra Denver, Oklahoma City o incluso Minnesota.
El optimismo de Brown es admirable. Pero el deporte no es Hollywood. No hay reescrituras una vez que la pelota está en juego. El guion ya está escrito en gran parte para este equipo de los Lakers esta temporada.
¿Mi audaz predicción? Los Lakers saldrán del torneo de play-in, pero no ganarán una sola serie de playoffs.